Arcotel Allegra, Zagreb

29, Branimirova 10000, Zagreb, Croacia
Precio por habitacion por noche 60 euros aprox.
Cuando decidimos visitar Zagreb y comenzamos a explorar hoteles para saber en cual alojarnos, descubrí que había un hotel de la cadena Arcotel en la capital croata. Tras dos exitosas experiencias alojándonos en el Arcotel Velvet en Berlín, optamos por reservar en el Arcotel Allegra de Zagreb. La decisión fue acertada.
Esta cadena decididamente se preocupa por el servicio y el diseño. El Arcotel Allegra es un precioso hotel de diseño con detalles cuidados y muy bien ubicado en el centro de la ciudad de Zagreb. En recepción una preciosa y enorme pecera llena con peces de colores recibe a los huéspedes y hace las veces de emblema del hotel. Al igual que su homólogo de Berlín, el Allegra, tiene un bar y café que no sólo sirve a los huéspedes sino que se ha convertido en un lugar frecuentado por locales en busca de un refugio.
También en la planta baja se encuentra el restaurante del hotel, donde se pueden degustar exquisitos manjares de la cocina croata con un toque vanguardista.
Las habitaciones eran correctas, con su respectiva cama, televisión, sofá y un baño totalmente equipado. El servicio es magnífico, el trato es cercano y muy educado. El precio es totalmente razonable e incluso podría decir que barato comparado con los altos precios que cobran los deplorables hoteles de la costa dálmata.
El Arcotel Allegra nos encantó y definitivamente si volvemos a Zagreb, volveremos a alojarnos en este hotel.
Cuando decidimos visitar Zagreb y comenzamos a explorar hoteles para saber en cual alojarnos, descubrí que había un hotel de la cadena Arcotel en la capital croata. Tras dos exitosas experiencias alojándonos en el Arcotel Velvet en Berlín, optamos por reservar en el Arcotel Allegra de Zagreb. La decisión fue acertada.
Esta cadena decididamente se preocupa por el servicio y el diseño. El Arcotel Allegra es un precioso hotel de diseño con detalles cuidados y muy bien ubicado en el centro de la ciudad de Zagreb. En recepción una preciosa y enorme pecera llena con peces de colores recibe a los huéspedes y hace las veces de emblema del hotel. Al igual que su homólogo de Berlín, el Allegra, tiene un bar y café que no sólo sirve a los huéspedes sino que se ha convertido en un lugar frecuentado por locales en busca de un refugio.
También en la planta baja se encuentra el restaurante del hotel, donde se pueden degustar exquisitos manjares de la cocina croata con un toque vanguardista.
Las habitaciones eran correctas, con su respectiva cama, televisión, sofá y un baño totalmente equipado. El servicio es magnífico, el trato es cercano y muy educado. El precio es totalmente razonable e incluso podría decir que barato comparado con los altos precios que cobran los deplorables hoteles de la costa dálmata.
El Arcotel Allegra nos encantó y definitivamente si volvemos a Zagreb, volveremos a alojarnos en este hotel.


1 junio, 2010 







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