Museo Carnavalet en París

Esta historia comienza con mi visita fallida al Museo Carnavalet…

Aunque, para muchos la ciudad de la luz, es ese lugar romántico al que fueron hace años y al que siempre quieren volver pero nunca lo hacen; para mí París es una necesidad recurrente. Perderme por sus calles, practicar mi esperpéntico francés y degustar toda clase de manjares del mundo son mis tres cosas favoritas para hacer en esta ciudad. Ya en 1996, cuando visité la ciudad por primera vez me alojé en el pintoresco y taciturno barrio de Le Marais, como supondréis principalmente porque mi presupuesto de estudiante de primer año de arquitectura no daba para mucho más.

La popularidad que ha adquirido en la última década este barrio me asombra en cada visita a París y me lleva al clásico reproche de por qué no visité ese museo… o aquel monumento… cuando se podía entrar gratis y las hordas de turistas ni sabían que existía. Con este convencimiento hice una lista de esos lugares y museos a los que siempre quiero ir, pero que procrastino en favor de tomarme un bocadillo de falafel en la calle Rosiers o de caminar sin mapa por Montmartre.

Así pues, me dirigí al Museo Carnavalet (Musée Carnavalet) con el cometido de visitar los interiores diseñados por Ledoux, arquitecto neoclásico que se libró de la guillotina por sus geniales planos pese a haber construido los detestados edificios tributarios de la ciudad de París. ¡Qué tío, si no conocéis su historia, tenéis que leerla!

¿Por qué visitar el Museo Carnavalet de París?

Alguna gente se acerca hasta el afamado Hôtel du Carnavalet, uno de los edificios que hoy en día ocupa el Museo Carnavalet, atraída por la controvertida Madame de Sévigné, una de esas figuras femeninas que tanto llaman la atención hoy en día. Otras por el contrario se acercan hechizadas por la belleza de su jardín francés mucho más tranquilo y menos transitado que la vecina Place des Vosges, hogar de la Maison de Victor Hugo. Finalmente, todas sucumben antes este curioso museo dedicado a la historia de París y cuya colección aunque ecléctica está centrada en mostrarnos la ciudad a través de los tiempos, desde su fundación hasta nuestros días. No sólo la colección del museo es histórica, también lo es su edificio.

Place des Vosges y el Jardín del Museo Carnavalet

Edificios y su historia en París

Los dos edificios que conforman el Museo Carnavalet de París, Francia, se encuentran listados como patrimonio arquitectónico de la ciudad. La institución fue fundada en 1866, cuando el trasgresor Barón Haussmann adquirió el inmueble como parte de sus reformas para París. Esta sería el depósito de varios elementos patrimoniales que habían sido retirados de toda la ciudad gracias a su plan de modernización de la capital francesa. Pero la historia del museo municipal más antiguo de París no comienza aquí, sino con la construcción de sus edificios.

Hôtel Carnavalet

El primer inmueble comprado por la ciudad para albergar su museo de historia, fue el Hôtel Carnavalet. Una impresionante mansión de estilo renacentista francés e inspirado en el Château d’Écouen, un magnífico edificio del siglo XVI que hoy alberga el Museo Nacional del Renacimiento. El Carnavalet supuso una innovación del modelo conocido como hôtel particulier o palacete francés cuando propuso la distribución de la vivienda de una sola planta flanqueando tres lados de un patio cuadrado y una vivienda principal de dos plantas en un solo lado. Así mismo, reparte la vivienda en cuatro cuadriláteros, correspondiendo con los cuatro parterres del jardín.

Doce años después de su construcción, en 1578, Madame de Kernevenoy adquiere este inmueble y lo bautiza con su apellido de origen bretón del que deriva su nombre actual. En 1654, Claude de Boylesve (despilfarradora mano derecha del ministro de finanzas durante el reinado de Louis XIV, Nicolás Fouquet) compra el inmueble y lo hace reformar por uno de sus artistas protegidos, el arquitecto François Mansart. Quien puede que os suene por ser el inventor de la masarda; esas ventanas que se practican en los típicos techos inclinados de los desvanes franceses y que permite crear un espacio habitable adicional, aunque en la época se hizo para ventilar los desvanes donde se solían colocar las cocinas.

Masart modificó la fachada de la vivienda principal, añadiendo sus famosas ventanas, y también renovó dos de las alas. Sin embargo, tras los escándalos de malversaciones de Fouquet el inmueble fue alquilado en 1677, a nada más y nada menos que, a Marie de Rabutin-Chantal, marquesa de Sévigné y una de las primeras escritoras francesas. La correspondencia con su hija supone un relato fidedigno de la vida en el siglo XVII en Francia y en especial en París.

Madame de Sévigné habitó la vivienda hasta su muerte en 1696 donde se pierde la pista de sus habitantes, hasta que pasada la Revolución Francesa se rehabilitará para convertirse en la Escuela de Caminos y Puentes. Luego, como ya os conté, se volverá a reformar esta vez por el arquitecto Víctor Parmentier a las órdenes de Haussmann para convertirse en museo.

Hôtel Le Peletier de Saint-Fargeau

Debido a los incendios de la Comuna, la biblioteca del Hôtel de Ville fue instalada en el Museo Carnavalet restando un importante espacio para la colocación de las colecciones. Así fue como la institución decidió adquirir el edificio colindante sobre la Rue de Sévigné, conocido como Hôtel Le Peletier de Saint-Fargeau. Construido en 1688 por el arquitecto real, Pierre Bullet, para uno de los consejeros de estado de Louis XIV. Se trata de un inmueble de corte clásico, palacio con jardines de tres plantas y de corte sobrio. Además de la vivienda principal el palacete cuenta con una Orangerie con vistas a la plaza Georges Cain, donde se exponen las colecciones lapidarias.

El huésped más ilustre de este edificio fue Louis-Michel Le Peletier de Saint-Fargeau, quien heredara el hôtel en París de su abuelo, y que es conocido junto a Marat y Charlier como los Mártires de la Revolución. Los tres fueron asesinados por facciones contrarias durante el Terror y enterrados en el Panteón.

Jardines del Museo Carnavalet

Esta maravilla de la jardinería francesa, no es un simple parque, es un remanso de paz en el bullicioso Le Marais. Se trata de un jardín o courtyard de cuatro parterres en el centro del conocido Hôtel Carnavalet. A los jardines se puede acceder de forma pública y gratuita. Su estilo combina perfectamente con el encanto clásico de su célebre edificio.

Museo de la Historia de la Ciudad de París

Las Colecciones del Museo Carnavalet

El Carnavalet, no es un museo en el que ver arte en el sentido tradicional de la palabra, por el contrario sus salas y pasillos están repletas de objetos de la vida cotidiana que marcaron un antes y después en París. La colección también incluye la Cripta Arqueológica de la Plaza de Notre Dame en la Île de la Cité y Las Catacumbas de París, ambas locaciones fuera del museo, pero regidas por la institución. De hecho, estas dos permanecen abiertas, mientras que el museo Carnavalet en Le Marais está cerrado por reformas.

La mayoría de los objetos que pertenecen a las colecciones del Museo de Carnavalet, fueron expuestas a diferentes tiempos en el Museo del Louvre, pues se carecía de un museo dedicado a la historia de la ciudad. Si bien, en un inicio la colección se conformó con elementos descartados y rescatados de las innovadoras manos del Barón Haussmann, la ciudad también apoyó la idea adquiriendo interiores, estampas, pinturas, esculturas y objetos decorativos para incrementar el valor de la esta.

En la actualidad, la colección del Museo Carnavalet de París trata los siguientes temas:

Arqueología

En este área el museo cuenta con 10.000 objetos que van desde la Prehistoria hasta la Edad Media.

Fotografía

Una de mis secciones favoritas, pues entre las más de quince mil obras, hay algunas de las fotografías aéreas de Nadar. También hay obras que otros famosos fotógrafos como Baldus, Marville, Collard, Doisneau, Cartier-Bresson o Brassaï hicieran de la ciudad de la luz.

Maquetas y modelos arquitectónicos

Otra de mis zonas favoritas de el Carnavalet, donde puedes descubrir a través de más de cien piezas como era París y su evolución en los últimos cuatro siglos. Esta colección se complementa con los objetos arquitectónicos que se exponen en la fachada del museo, como el Arco de Nazareth (1552), la fachada de la Oficina de Mercaderes Traperos (1660) procedentes de la Rue Déchargeurs, y la fachada delantera central del hotel Choiseul (1710), que se encontraba en la Rue Saint-Augustin.

Escultura

Destaca especialmente un mascarón original del Pont Neuf, aunque el Carnavalet se guarda una sorpresa que muchos pasan por alto entre las 3.600 obras que van del siglo XVI al XX. Se trata de un modelo de La Bastilla elaborado en un sillar original de los muros de la infame prisión de París.

Artes Gráficas

Entre los casi medio millón de ilustraciones hay algunas de índole arquitectónica muy interesantes.

Pintura

La mayoría de los cuadros expuestos son un documento de la evolución de la ciudad y un testimonio de la vida tanto de la gente común como de los artistas residentes en París. Algunos nombres destacan especialmente como Raguenet, Corot entre los pintores y Madame de Sévigné o Franz Liszt entre los retratados.

Mobiliario

Dejo para el final, la mejor parte, la zona de mobiliario en donde podemos ver interiores de diferente épocas totalmente reconstruidos y auténticas obras de arte en forma de muebles de diferentes épocas. Destacan especialmente, la habitación de Marcel Proust, la silla de Voltaire, la joyería de Georges Fouquet diseñada por el famoso cartelista checo Alphonse Mucha y finalmente un salón del Hôtel du duc d’Uzès y partes de la decoración del Café Militaire ambas obras de Claude-Nicolas Ledoux.

Antes de cerrar para su reforma, el Museo Carnavalet se cubrió de gloria organizando exposiciones temporales de gran trascendencia dedicadas a personajes íntimamente relacionados con París, como Maria Antonieta, Louis Vuitton, Napoleón, Robespierre o Michael Kenna.

¿Cuáles son los horarios y precios del Museo Carnavalet?

Si ya estáis cautivados por esta maravilla, déjenme decirles que justo después de este artículo cerró sus puertas para una importante reforma que se prolongará hasta finales del 2019. La fecha de reapertura aún no ha sido publicada y aún no hay información sobre los cambios que se están efectuando tanto en los edificios como en las colecciones, también desconocemos las nuevas incorporaciones o el plan que tienen las autoridades para con este museo.

Ya que esta institución continuará siendo parte de la Red de Museos de la Ciudad de París (Le Résau des Musées de la Ville de Paris), junto con otros pequeños e interesantes museos como la Maison de Victor Hugo, el Museo de Arte Moderno de la Villa de París, el Musée Cognacq-Jay y el Petit Palais.

Para todo el que lea este post tras la apertura, os comento, el museo abrirá de martes a viernes, permaneciendo cerrado los lunes como casi todos los museos de la ciudad, con un horario de 10:00 de la mañana a 6:00 de la tarde ininterrumpido y sin cambios estacionales.

Una vez aclarados los horarios, ahora podemos hablar de los precios, que también se mantendrán, ya que al pertenecer a los Museos de la Villa de París, la visita a la colección permanente del Museo Carnavalet es gratuita. Esta es una norma que rige en los catorce museos agrupados bajo en esta organización desde 2001. También conviene aclarar que os solicitarán una colaboración voluntaria de 5€, que se considera el valor de la visita por persona. No es necesario comprar la entrada con antelación, si solo se planea visitar la colección, en cambio se recomienda comprarla para las exposiciones temporales pues suelen ser muy populares. Las exposiciones temporales tienen un precio variable y dependen del museo o de la exposiciones pero van de los 4€ a los 11€.

Mientras el Museo Carnavalet permanece cerrado por reformas, los curadores han organizado actividades relacionadas con la historia de París, destacando especialmente varios excursiones temáticas o walking tours comentados por especialistas del museo. Si dominan el francés no se los pueden perder, porque son magníficos y están repletos de información interesante.

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