Museo de Quai Branly en París

El Musée du quai Branly es uno de esos proyectos de los que periódicos de todo el mundo y revistas especializadas en todos los idiomas hablaron durante meses, como lo harían algunos años después sobre el edificio de la Fundación Vuitton de Gehry. No podía ser de otra manera, durante años de sequía por fin París volvía a repetir la hazaña de construir un edificio revolucionario y de la mano del afamado Jean Nouvel. Este ya había conmocionado a la crítica y alucinado a los viajeros con los edificios para la Fundación Cartier y el Instituto del Mundo Árabe.

Pues sí con aquellos, el arquitecto había reinventado el brise-soleil y la fachada curtain-wall, en el Museo de Quai Branly reinventa la arquitectura de los museos. Es genial que este edificio sea una obra maestra de la arquitectura, pues las colecciones de los museos de etnografía suelen ser menos populares que en los tiempos previos al canal National Geographic.

Aunque a primera vista este es un museo para escolares y locales, que tienen tiempo de adentrarse en otras culturas y no para turistas que están deseosos de impregnarse de todo lo que París significa; ¡no se engañen!. En los años que han pasado desde la inauguración del museo en 2006, se han añadido obras contemporáneas que trabajan con conceptos de las culturas animistas de la colección, creando un museo superventas repleto de atractivos también para los viajeros que visitan París.

Plano general del edificio de Jean Nouvel

Museo du quai Branly. Arquitectura

Pocos hispanohablantes comprenden la importancia del nombre de este museo. Quai, es la palabra francesa para muelle, y hace referencia al muelle que está junto a la Torre Eiffteel y que fue uno de los más importantes a lo largo del río Sena, cuando el río suponía el mayor medio de transporte de la ciudad. El propio museo también tiene forma de puente, en un alegoría que se permitió el arquitecto como tributo al pasado fluvial de la ciudad y también a Gustave Eiffel célebre constructor de puentes.

Desde el comienzo este era un proyecto complicado de asumir, el concepto detrás de su diseño se fundamenta en la creación de un lugar alienado, completamente alejado de la vida occidental y de su localización, que permita al espectador sumergirse en el mundo de los objetos expuestos y las culturas que ellos representan.

El propio Jean Nouvel define el edificio como gran superficie curva, fluida, transparente y misteriosa. La clave aquí es el misterio porque pese a que el museo se encuentra en plena ribera del Sena y frente a la Torre Eiffel; este es capaz de aislar al espectador sumergiendolo en un mundo de objetos pertenecientes a culturas exiguas. Para separar el museo del entorno la gran masa que supone la zona expositiva se rodeó de un atractivo jardín y levantada sobre pilares al más puro estilo Le Corbusier. El jardín también tiene una función ecológica muy importante que es reducir el gasto energético en climatización del edificio.

En cuanto a la programación del edificio podemos decir que las funciones se han dividido en dos grandes bloques, el que se conoce como The Branly y la zona de las exposiciones o propiamente el museo. El primero además de ser el edificio administrativo también agrupa la biblioteca Jacques Kerchache, la mediateca y la zona de talleres del museo.

Arquitectura del Museo del Muelle Branly

Muro Vegetal

The Branly es un edificio de la época del Barón Hausmann, que Nouvel cubrió totalmente con un muro vegetal mimetizándolo con el entorno y desproveyéndolo de todo protagonismo frente al gran volumen misterioso. Diseñado por los paisajistas Gilles Clement y Patrick Blanc, también autores del jardín que cubre la planta calle, este muro vegetal es un obra de arte de 850 metros cuadrados de superficie en la que se exponen 24.000 plantas pertenecientes a 150 especies vegetales provenientes de todo el mundo.

El complicado sistema de los muros vegetales, hoy en día tan comunes, fue visto por primera vez aquí en el Museo du Quai Branly. Se trata de una complicada estructura de de espumas y telas que cubren un entramado de tuberías que suministran agua y sustrato a las plantas, sustituyendo el pesado sustrato y posibilitando la vida en vertical.

Este muro tiene una función reguladora de la temperatura exterior, reduciendo el gasto energético del edificio, y también actual como aislante del sonido, favoreciendo la atmósfera de trabajo en el interior. Finalmente, el muro se ha convertido en un biotopo para la ciudad dando cobijo a especies animales e insectos, así como filtrando y mejorando la calidad del aire de París.

Jardín del Museo del Muelle Branly

Se trata de una planta calle totalmente accesible y gratuita para los parisinos en la que únicamente destaca un pequeño edificio circular acristalado en el que se puede acceder al museo en pleno corazón del jardín. El jardín del Musée du quai Branly ofrece actuaciones, conciertos y talleres totalmente gratuitos durante su famoso Festival Jardin d’Été.

El enorme terreno de 18.000 metros cuadrados al otro lado del Sena frente al Trocadero sería totalmente cubierto por un jardín que imita a la sabana y en el que caídas de agua estanques riachuelos y caminos suponen la base para más de 200 árboles plantas exóticas escogidas por su peculiaridad y correspondencia con la colección. El propio jardín es también una invitación a viajar como las piezas que se exponen en el museo.

El jardín es mucho más que un espacio de esparcimiento se trata de la conceptualización de la diversidad y la libertad, según su creador Gilles Clément. En su búsqueda de reconciliar al hombre con la naturaleza, de devolverlo a la época de las culturas animistas cuyos objetos forman la colección del museo, Clément creó un perfecto sistema demostrando que un jardín tropical puede sobrevivir en el inclemente clima parisino sin costar una fortuna. Probando una vez más que podemos convivir con la naturaleza, sin destruirla, gracias al poder de la razón.

Este maravilloso espacio hay que recorrerlo con tiempo, deje su visita para la hora de la comida, y de paso aproveche de degustar la exquisita comida del Restaurante Les Ombres, o simplemente tomar un tentempié en el Café Branly. Eso, sí organicen la visita para volver de noche, cuando está encendida la iluminación creada por el artista Yann Kersalé.

O, el lago de luz de Yann Kersalé

La instalación lumínica de Yann Kersalé es la encargada de transformar el maravilloso jardín del Museo de Quai Branly por las noches. Ocultas y camufladas entre el follaje cientos de luces proyectan imágenes en las paredes perimetrales, el muro vegetal y el volumen central creando una cornucopia de seres mágicos de todas las culturas. El color de la iluminación cambia según la climatología, pues se encuentra conectada con la estación metereológica del jardín.

Instalacion en el jardín del Musée du quai Branly

El Museo de Quai Branly

Busca el volumen cilíndrico que da entrada al museo y sigue la enorme rampa que te llevará directo al interior de este curioso volumen, ¡te sorprenderás! Si por fuera el edificio del museo presentaba una geometría insólita, esperaros a ver como es el interior. Se trata de una especie de cueva, un espacio carente de muros divisorios, que en mi opinión recrea ese mundo de las culturas ancestrales, totalmente construido en materiales innovadores pero que recuerdan los colores y las texturas de la piedra o la madera.

Estar dentro es como volver al vientre materno, un mundo de los sueños en donde los objetos parece que floran y donde tanto las zonas expositivas como el mobiliario se integran en un todo que se repliega y se expande para crearlo, como si se tratara de un todo plastico. La iluminación complementa la arquitectura, creando espacios misteriosos de luz tenue que despiertan los sentidos ocultos del explorador que todos llevamos dentro.

Tres espacios destacan por encima del resto, el Atrium, donde se expone la impresionante colección de instrumentos musicales traída del Museo del Hombre, las Cajas y la Terraza Panorámica. Las cajas son el volumen más destacable en la fachada del museo. Esos veinte cubos de colores que sobresalen en voladizo, en el interior se transforman en pequeñas galerías que recrean el entorno de alguna cultura.

Terraza Panorámica

La terraza panorámica es uno de los principales atractivos del museo en verano. Con acceso y entrada independiente, para permitir a los visitantes que así lo deseen acceder únicamente a esta zona del Museo del Muelle Branly, la terraza ofrece una de las mejores vistas sobre el Trocadero, la torre Eiffel y el Palacio Chaillot. Si compras la entrada general también tendrás acceso a la terraza de manera gratuita, no te pierdas la magnífica vista.

Musée du quai Branly

Les Ombres y The Café Branly

Le Café Branly se encuentra en pleno corazón del hermoso jardín del Museo de Quai Branly. Se trata de la clásica cafetería de museo, ideal para picar algo, no demasiado pues la cuenta se sube y nos salimos del presupuesto. La carta está compuesta de bocadillos, pastas y platos calientes sencillos. También tienen menú infantil. Pero su principal atractivo es el entorno y el servicio que es amabilísimo.

Les Ombres París se ha convertido en uno de los museos de moda de la ciudad. Su ubicación en la terraza panorámica, justo sobre el jardín y con unas envidiables vistas de la Torre Eiffel, convierten a este restaurante en el lugar perfecto para una cena inolvidable en la ciudad de la luz. Las vistas no lo son todo, Les Ombres ofrece un menú repleto de sabores de todo el mundo elaborado por grandes chef.

Museo del muelle Branly – Jacques Chirac, su historia

La idea de crear un museo de arte primitivo ya rondaba en el ambiente desde 1990, estas colecciones destinadas al Museo del Hombre, heredadas del antiguo Museo de Etnografía del Trocadero, no tenían el espacio expositivo requerido. Paralelamente, se cierra el Musée National des Arts d’Afrique et d’Océanie, ubicado en el Palais de la Porte Dorée; esto deja un buen surtido de colecciones de culturas primitivas sin hogar.

Casi simultáneamente, François Mitterrand no había obtenido la mayoría para su propuesta de construcción de un nuevo palacio de congresos en el solar de la Quai Branly; así pues el gobierno decide replantearse la destinación del solar y abrir un concurso para construir un museo de colecciones de arte primitivo, del que él era un gran admirador. Así es como en el año 2000, Jean Nouvel gana el concurso con su propuesta que duplica el espacio verde público y añade un edificio singular a la ciudad que le dio un hogar al controvertido proyecto de Richard Rogers y Renzo Piano para el Centro de Arte George Pompidou.

No será hasta 2016, cuando el museo sea renombrado en honor al presidente que lo hizo posible.

Arte de Oceania en el Museo del Quai Branly

Las Colecciones del Museo du Quai Branly

Creo que para explicar la colección del Museo del Muelle Branly hay que comenzar hablando de La Chupícuaro, la estatuilla de terracota de la cultura mesoamericana homónima y que es la mascota del museo. La cultura Chupícuaro está totalmente extinta y lamentablemente su principal recinto arqueológico languidece bajo las aguas de un presa en Guanajuato; este es uno de los muchos casos en que los objetos de este museo recrean culturas ya extintas y en muchos casos olvidadas.

Durante muchos años esta estatuilla formó parte de la pequeña colección de objetos de culturas primitivas que el Musée de l’Homme cedió al Museo del Louvre. Con la creación del Musée du quai Branly estos objetos obtuvieron no sólo un hogar, sino un lugar donde ser expuestos en un ambiente que recrea los principales vestigios de su cultura.

Este nuevo museo cuenta una historia, y su narrativa comienza en la rampa y atrium donde se dispone la impresionante colección de instrumento musicales. La rampa y la zona de distribución han sido coloreadas de beige y el suelo se ha hecho irregular para simular un camino natural que le permite al visitante viajar por los cuatro continentes (Oceanía, Asia, África y América) de lo que el museo expone alrededor de 3.500 obras. Cada continente tiene su propio color, fácilmente identificable gracias a los cambios en el suelo.

La rampa de acceso y distribución ha sido enriquecida con la obra del artista escocés Charles Sandison. The River (El Río) es una obra audiovisual que combina la proyección de 16.597 nombres de todos los pueblos y lugares geográficos presentes en las colecciones en una especie de fluido, imitando el cauce de un río gracias a un ordenador programado para simular las condiciones de un río real.

África

Este colección es uno de los grandes legados de este museo, pues se trata de uno de las muestras más importantes de arte africano en el mundo entero. La gran mayoría de las cajas o boxes de la fachada norte, pertenecen a esta zona de la exposición, lo que demuestra la gran diversidad de la misma. En un recorrido de norte a sur, podréis adentraros en diecisiete de las más extrañas y desconocidas cultural del continente africano. No dejéis de apreciar las máscaras que en un tiempo inspiraron a Picasso, para sus famosas Señoritas de Avignon.

América

Conviene visitar América inmediatamente después de África para poder observar la influencia de la poblaciones traídas durante la colonización sobre las culturas originarias del continente. Arte Inuit, arte mesoamericano y arte Nasca destacan en esta impresionante muestra.

Asia

La exposición de Asia está dominada por una enorme superficie cubierta de cuero beige y que supone un espacio multisensorial que le permite al visitante adentrarse en las culturas de este vasto continente. El otro gran protagonista de esta exposición es el espantapájaros de 7 metros de longitud del pueblo Gié, proveniente de Vietnam.

Oceanía

La colección de Oceanía está protagonizada por cuatro objetos procedentes de Melanesia, Polinesia, Australia e Insulindia, podréis ver increíbles objetos como la bobina de moneda, una artesanía confeccionada con las plumas de 600 pájaros rojos y que suponía una importante moneda de cambio en la cultura en las Islas Salomón.

La impresionante colección de Oceanía se complementa con la obra de ocho artistas contemporáneos que han intervenido en los techos de los salones del edificio de la Universidad y la biblioteca. Escogidos por el propio gobierno australianos, 4 mujeres ( Lena Nyadbi , Judy Watson , Gulumbu Yunupingu , Ningura Napurrula ) y 4 hombres ( John Mawurndjul , Paddy Nyunkuny Bedford , Michael Riley ,Tommy Watson ) pertenecientes a diferentes comunidades y culturas del continente han desarrollado esta impresionante intervención.

La obra más conocida es la de la artista Lena Nyadbi, del pueblo Gija, quien creó Dayiwul Lirlmim Ngarrangarni (que se traduce literalmente “sueño de las escamas de barramundi”). Esta obra es el regalo del museo para todos los visitantes de la Torre Eiffel, pues es solo desde lo alto de la estructura se aprecia toda su magnificencia. Esta pintura cuenta la historia de tres mujeres que intentan pescar un barramundi (una perca gigante), el pez escapa haciendo un gran salto que hace que todas sus escamas caigan sobre la tierra. Para los nativos del pueblo Gija, las escamas del barramundi se asemejan a los diamantes.

Exposiciones Temporales y Eventos en el Musée du quai Branly

El Musée du quai Branly dedica de casi la mitad de su expositivo a muestras temporales en las que se da voz a artistas contemporáneos de todo el mundo a través de trabajos de curaduría que relacionan su obra con los objetos de las colecciones. Así mismo, el museo organiza conciertos, conferencias y espectáculos en el teatro Claude Lévi-Strauss, un espacio dedicado a la diversidad cultural. Los amantes del cine, encontrarán asombrosa la programación de la sala de cine del Museo del muelle Branly, pues esta va desde clásicos hasta películas raras, pasando por documentales o biopics.

Museo de Quai Branly. Horarios y precio

El Musée du quai Branly abre los martes, miércoles y domingos de 11 de la mañana a 7 de la tarde, y los jueves, viernes y sábados de 11 de la mañana a 9 de la noche. Los lunes permanece cerrado durante todo el año.

Se pueden comprar entradas para este museo separadas para las colecciones o para las exposiciones temporales, o bien comprar una entrada combinada que permita el acceso a ambas. También existe una entrada reducida de 3€ únicamente para la terraza panorámica. El jardín se puede visitar gratuitamente, excepto las galerías de exposiciones temporales.

El primer domingo de cada mes el museo hace jornada de puertas abiertas y se puede entrar gratis.

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