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Con motivo de la publicación de nuestro post número 1000 hemos estado recordando nuestros viajes y se nos ocurrió una idea: recomendar 12 destinos en una especie de vuelta al mundo que nos gustaría hacer. Estos doce destinos son aquellos que, sin duda alguna, repetiríamos de entre todos.  Seguramente se nos ha quedado alguna ciudad fuera, pero creo que hemos conseguido una ruta realmente interesante.

Comenzamos por Madrid, en parte porque muchos de nuestros viajes empiezan por Barajas y porque en realidad nos encanta esta ciudad. Hay dos cosas que suelo hacer cuando visito la capital, la primera es comer y la segunda es visitar los museos. En mis recuerdos hay dos comidas impresionantes, la tradición de La Bola -el mejor cocido madrileño de toda la ciudad- y los manjares de la cocina vasca de Goizeko Kabi. Con respecto a mi segunda afición, mi museo favorito es el Reina Sofía porque la arquitectura de Jean Nouvel me quita la respiración cada vez la veo.

De Madrid en vuelo directo a Amsterdam, la ciudad de las bicicletas y los canales. El ambiente tan versátil de la capital holandesa me apasiona. Con ese mismo espíritu cuando estoy allí me encanta probar cocinas del mundo como: un buen tzatziki en Grekas Greek Deli o el plato nacional –el rijsttafel– en el D’Vijff Vlieghen. También me encanta ir de compras por las magníficas calles a orillas de los canales… pasear por Ámsterdam es sin duda inolvidable.

Embarcados en un tren, nos vamos a Praga, la ciudad que ha encantado a todos sus visitantes desde tiempos ancestrales. Una de las cosas que más recuerdo de nuestra primera visita a la ciudad checa, fue el Alchymist Grand Hotel & Spa y el rolls royce con el que nos vinieron a buscar al aeropuerto. Fue una experiencia memorable! Sin duda, lo segundo mejor en Praga fue disfrutar de la navidad en sus mercados callejeros, cervecerías y cafés.

Y debido a nuestro entusiasmo por el café, nos embarcamos en un viaje de 8 días a Estambul. Una ciudad tan enorme como exótica. Lo que más disfruté fue de los contrastes, desde el bullicioso ambiente del Mercado de las Especies a las tranquilas –libres de tráfico- Islas Príncipe.

En un kilométrico salto, pasamos de los mercados turcos a los wet-markets de Hong Kong. Lo que fue una parada obligatoria de 3 días como parte de nuestra vuelta al mundo, se convirtió en profundo amor. Hong Kong es una ciudad inolvidable, impresionante, llamativa, exótica, educada… lo mejor de dos culturas la china y la británica. Las dos cosas que más me impresionaron  fueron el Langham Place Mongkok Hotel, un alojamiento que nunca olvidaré y la vista de la ciudad desde el Star Ferry.

Nuestro siguiente destino es Melbourne, en Australia. Esta bonita ciudad que muchos olvidan en su visita a las antípodas, ha sido otra de esas sorpresas que te depara la vida. Tras visitar Sidney y Canberra estamos por tirar la toalla con las ciudades australianas, y llegó Melbourne con su cultura, sus restaurantes, su gentes, su arquitectura… inolvidable.

La bonita capital de Nueva Zelanda, Auckland, es nuestra siguiente parada. Una ciudad con mucha historia, mucha energía… me encanta su relación con al mar, esa proximidad y ese respeto a la vez. Lo mejor de Auckland, un paseo por la zona de Parnell, donde abundan tiendas únicas, galerías y buenos restaurantes. La experiencia que más nos marcó en Nueva Zelanda fue vivir en una granja de ovejas, a pocos kilómetros de la capital, nunca podremos olvidar a Colleen y  Tony, por supuesto ni a sus ovejas.

Ahora cruzaremos el Pacifico! Los Angeles es una de esas  ciudades que amas o odias. Yo nunca podré olvidar mi estancia en Venice Beach. Vivir a la orilla del mar, dormir con el rumor de las olas en el Venice on the Beach Hotel ha sido una de las experiencias más reconfortantes de mi vida. Y claro poder escaparme de compras a Camarillo, a uno de los outlet malls más grandes del mundo, eso tampoco lo olvidaré.

De una costa a la otra, a mi amado Nueva York, mi ciudad favorita por sobre todas las ciudades. Decir que me encanta hacer en la gran manzana requeriría muchas líneas, pero para resumir digamos que todo. Me encanta su oferta en restaurantes, museos, tiendas… Nueva York es un mar de posibilidades. Hay que ir allí para entenderla, porque es una ciudad dura para vivir y fría para los turistas… pero una vez logras comprenderla te conquista y nunca podrás olvidarla. Si tengo que escoger dos de mis experiencias favoritas diría que me encanta sentarme en las escaleras del MET -para poder digerir la visita al enorme museo- y pasear por el Central Park.

Cruzaremos todo el Atlántico hasta Londres, otra ciudad llena de posibilidades y con mucha polémica entre los turistas. Mi época favorita para visitar la ciudad  es la navidad, cuando la ciudad se cubre de luces y se respira un aroma a especies por todas partes. Los mercados de la capital inglesa son el lugar ideal para disfrutar de la experiencia navideña, mi preferido es Convent Garden.  Aunque tengo que decir que intento ir todos los veranos a Londres, para disfrutar del nuevo pabellón de la Serpentine Gallery y de la gran oferta cultural que ofrece la ciudad en la época estival.

Sobrevolaremos Europa, para visitar Marrakesh. Una ciudad exótica donde las haya, su zoco es una de esas experiencias que hay que vivir para tener una vida completa. Y por supuesto no te puedes ir de Marrakesh sin haberte alojado en el Riad Lotus Perle y haber degustado lo mejor de la gastronomía marroquí en Restaurante Dar Moha.

Ya de regreso a casa en Barcelona, mi ciudad, donde vivo y donde disfruto de la vida. Barcelona es un tesoro, un jardín lleno de sorpresas, es mágica, es mi adorado tormento… Por mucho que yo procure conservar la línea, mi glotonería y mi curiosidad prevalecen; y termino degustando alguna de las maravillas que me deparan los restaurantes de la capital catalana. Aquí en casa, siempre acumulo experiencias inolvidables la última que viene a mi mente fue ver el ballet ruso presentar el “Lago de los Cisnes” en el mismísimo lago del Parque de la Ciutadella durante las Fiestas de la Mercé.

Que historias, que recuerdos… tal vez como dicen mis amigos debería plantearme escribir un libro!

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